Es pequeña, tiene pocas letras y comienza con la primera letra de nuestro abecedario. Se vive a diario, se piensa en ella, se le añora o se le hace el quite. Une a parejas, produce nacimientos, genera un beso cálido, pero también ocasiona tristeza, angustía, rabia y depresión.
Extrañamente el ser humano ronda la palabra "amor", desde muchos de sus posibles vértices en distintos momentos, incluso de un mismo día. Una sonrisa amigable, un compartir un café con un ansiana que no tiene trabajo estable, un llamado sólo para entregar risas, una caricia en el rostro, un " te quiero", una recomendación para un trabajo, un dar la mano, un compartir en familia en torno a un homenaje a quien ya no está.
Todo esto, no nos sucede de golpe, pero hay ocasiones en que nos sentamos, en especial cuando ya son más de la 1 de la mañana, y miramos la semana que estamos dejando atrás. Nunca más será 1 de febrero de 2008, es el escensario perfecto, el momento ideal, el día en que reflexiono, el día en que lloro a mares, el instante en que ne encierro en mí misma y quiero dejarme sentir. Deseo estar en calma; quiero recordarte, quiero llorarte, pienso en decirte cúanto te quiero y lo mucho que me haces falta. Quiero decirle a muchos que a la familia se le cuida, se le protege, se le habla; sí eso, se trata de ser una persona social; ¿cuántas veces hemos dejado de ser "familia", por estar pegados a esta cosa en la que escribo ahora?, ¿cúantas personas dejamos de ver por estar interconectados con cientos de extraños que jamás iremos a conocer cara a cara?.
No aspiro a la negación de las máquinas, ni a las labores que cada cual hace en su cotidianidad, sino que añoro a que cada uno reflexione si en la vida está contagiando amor, si lo vive, lo produce, lo siente o lo añora. Si alguna vez pensaste que ibas a tener que demostrar de esa manera cúanto quieres a tu gente, o lo mucho que sabes ponerte en el lugar de quien tienes cerca. Hoy, ya es 1, ese primero en que tú sabes que no me siento bien, en que sé que tendré sorpresas, pero ante todo sé, que tengo cerca a personas que saben decir, y hacer, pese a quedarse horas extras, terminado ese regalo con amor, que hoy llega hasta mis espacios. Yo también te entrego amor.